Cómo escapar al fin de la tregua de precios en el surtidor

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Fin a dos años y medio de tregua. El precio de los carburantes ha emprendido de nuevo un giro al alza y, por primera vez desde mayo de 2014, repostar hoy en una estación de servicio es más caro que hace un año. Concretamente, un litro de gasolina de 95 octanos tiene un precio medio en el país de 1,18 euros, mientras que el de gasóleo -el carburante más utilizado por el parque móvil- asciende a 1,07 euros, según la estadística elaborada por la Comisión Europea.

El incremento del coste de los combustibles se produce en un contexto de fuerte recuperación de la demanda de estos productos. Las gasolineras españolas han vendido 9,5 millones de toneladas de gasolina y gasóleo para automoción entre los meses de junio y septiembre. El incremento es del 10% si se compara con el mismo período de 2013 y está ligado al fuerte aumento de los desplazamientos por carretera, ya sea a nivel profesional o de ocio, que ha traído consigo la recuperación económica.

Detrás del encarecimiento de los carburantes se encuentra la remontada que ha emprendido desde el pasado mes de enero el precio del petróleo. El coste del barril de Brent, usado como referencia en Europa, ha pasado en el mismo período de costar 28 dólares a 47, lo que ha tenido a su vez un impacto directo en la cotización internacional de ambos carburantes. La traslación al surtidor del crudo ha disparado el precio del gasóleo un 12% desde enero, mientras que la gasolina ha subido un 3,5%.

Estas son las cifras. Ahora bien, ¿es posible evitar o al menos paliar el efecto del nuevo encarecimiento de los carburantes en la cartera? Según la estadística de precios difundida por el Ministerio de Industria, en España hay alrededor de 2.800 estaciones de servicio que ofrecen el litro de gasolina por debajo de los 1,17 eurosde media que cuesta en el país. Éstas equivalen a alrededor de un 30% del total de establecimientos repartidos por la Península y Baleares. Las Islas Canarias no son computables ya que presentan un tipo impositivo al consumo menor, que hace que los precios sean muy inferiores.

La lista de las gasolineras más baratas del país está repleta de marcas de cadenas de gasolineras independientes, fantasmas -como se denomina popularmente a aquellos establecimientos que no cuentan con personal-, y vinculadas a grandes cadenas de distribución como E. Leclerc, Alcampo o Carrefour. También en esta lista se cuelan 435 gasolineras del grupo Repsol abanderadas por las distintas marcas de la compañía, entre ellas la low cost Campsa Express, y 210 de Cepsa. No obstante, la mayor parte de las gasolineras de las grandes se encuentran fuera de esta lista de las más baratas.

Por geografía, Barcelona y Valencia son las dos provincias con mayor número de estaciones de servicio entre las más baratas. No obstante, ambas regiones mantienen el tipo máximo de 4,8 céntimos por litro en el gravamen autonómico a los carburantes. En este umbral se mantienen también Murcia, Andalucía, Castilla-La Mancha, Galicia y Baleares. Por su parte, Madrid grava con 1,7 céntimos por litro los combustibles y Aragón y Navarra con 2,4 céntimos. Mientras, otras autonomías como Castilla y León, País Vasco, Cantabria y La Rioja optan por no gravar estos productos.

Este tributo se suma a otros de corte estatal como el IVA del 21% o el Impuesto sobre los Hidrocarburos, que grava con 43 céntimos de euro el litro de gasolina y 30 céntimos el de gasóleo para automoción. En total, según los cálculos realizados por la Asociación Española de Productores de Productos Petrolíferos (AOP), alrededor de un 55% del coste de repostar va a parar directamente a las arcas públicas. “Si en la actualidad la cotización de la gasolina de 95 octanos fuera cero, tendríamos que pagar en el surtidor 0,83 euros por cada litro“, explica la patronal de las petroleras.

Y la cosa podría ir a peor, ya que la Comisión Europea viene exigiendo a España que eleve los impuestos medioambientales -especialmente el que grava los carburantes- para equilibrar los tipos con el resto de Europa. Esta diferencia explica la brecha de precios con otros países del continente, donde el precio de venta al público del litro de gasolina se sitúa de media en 1,314 euros y el de gasóleo en 1,358 euros. Sin duda este será un punto caliente para el nuevo ministro de Industria, Álvaro Nadal.

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